CANAL ROYA

06/06/2024 Por Alberto

Así se escribe una historia de amor por nuestras montañas.

“Sólo podemos amar aquello que conocemos y sólo podemos proteger aquello que amamos”. Tobías Lasser.

La protección es una manifestación del amor. Cuando protegemos la Naturaleza estamos demostrando que la valoramos y pensamos en su futuro. Cuidar de la Naturaleza es cuidarnos a nosotros mismos, pero sobre todo es reconocer que la Naturaleza también posee derechos, aunque haya quienes se empeñen en poner los suyos por encima de ella.

Astún y Canal Roya, son dos pequeños valles que se encuentran el uno al lado del otro en la cabecera del río Aragón, compartiendo frontera con el vecino Parque Nacional de los Pirineos de Francia. Aguas abajo se encuentra la recientemente restaurada estación ferroviaria de Canfranc, inaugurada en 1928, tras 30 años de trabajos en una línea ferroviaria cuyo trazado fue marcado en 1882. Esa ubicación de la estación ferroviaria, amenazada por las avalanchas de los barrancos Epifanio y Estiviellas, requirió la realización de una descomunal obra de ingeniería civil y de repoblación forestal, pionera en su tiempo, y todo un alarde de corrección geográfica en interés de los intereses humanos. Sin embargo, con el paso del tiempo, al otro lado de la frontera sobrevino el desinterés, y en 1970 las autoridades francesas decidieron el cierre definitivo de la línea ferroviaria. En ese mismo lugar, pero tres años más tarde, en el salto del aprovechamiento hidroeléctrico de Ip, y debido a la amenaza que suponían los aludes sobre las infraestructuras, se acometieron más obras para la protección de la tubería. Todas estas acciones, que modificaron intensamente el paisaje, obedecieron a la necesidad social de gestionar un riesgo natural reduciendo la vulnerabilidad. Nada que objetar a las mismas si queremos que pasen trenes con un cierto margen de seguridad y salvar vidas humanas.

Por aquella época unos años después, en 1957, la Canal Roya fue declarada Reserva Integral de Caza, con prohibición absoluta de cazar, y en 1970 el Ministerio de Agricultura la incluyó en el Inventario Abierto de Espacios Naturales, con vistas a su futura protección. Casi a la par y, por el contrario, el 12 de julio de 1974, fue firmada por el Instituto de Conservación de la Naturaleza (ICONA) la concesión que otorgaba a un promotor privado la ocupación de 143 hectáreas de suelo en monte público, hasta entonces de uso rústico (forestal), en dos parcelas en el fondo del valle de Astún que pasarían a convertirse en suelo urbano. Esta concesión, verdadera “madre del cordero” del asunto, obró la magia del papel, tornando lo rural en urbano y cambiando el paisaje del blanco al negro sobre blanco. Un año más tarde, y con base en la Ley 197/1963, de 28 de diciembre, sobre “Centros y Zonas de Interés Turístico Nacional”, que pretendía copiar el modelo de sol y playa en la montaña, la estación de Astún fue declarada Centro de Interés Turístico Nacional mediante Decreto 2228/1975, de 24 de julio, pasando a acompañar de ese modo a la vecina y decana estación de esquí de Candanchú.

Empezaba a escribirse una “historia de amor” en dos valles contiguos, pero que la realidad venía en hacerlos devenir de forma totalmente diferente desde su inicio. En el uno se apostaba por su uso turístico, en el otro el amor por la Naturaleza.

A lo largo de la década de los 80 y hasta finales de los 90, el concesionario-promotor de la Estación Invernal Valle de Astún (EIVASA), fue construyendo edificios muy paulatinamente, explotando la estación de esquí, en una zona con un claro riesgo de aludes, en un entorno empresarial cada vez más competitivo y con márgenes de explotación cada vez menores. Sin embargo, en 1991, cuando se habían edificado unos 20.000 metros cuadrados, el Gobierno de Aragón decidió suspender el plan parcial aprobado definitivamente tres años antes. Según explicaron fuentes de EIVASA, los responsables de la DGA alegaron un defecto de forma en la tramitación administrativa del mismo.

Lo cierto es que desde el principio la Administración era conocedora que había un riesgo existente en la zona, previsible y evitable, como se recoge en las sentencias que vinieron a posteriori. El incidente más aparatoso se produjo en la media noche del 25 de diciembre de 1993, cuando un alud procedente de la ladera sur del Pico Escalar, e iniciado por debajo de una zona de rastrillos, entró por la parte trasera del hotel Europa y del edificio de apartamentos Sarrios, construido en apoyo sobre la ladera. La nieve entró a la altura del sexto piso y descendió por la caja de la escalera hasta la planta baja causando únicamente daños materiales. Como consecuencia los afectados solicitaron responsabilidades y medidas protectoras a la Administración, reconociendo el Consejero de Agricultura, Ganadería y Montes, que la zona afectada era susceptible de riesgo  de avalanchas y que por ello se estaban construyendo diques y rastrillos. ¿No se había estudiado previamente este riesgo?

Posteriormente el 8 de febrero de 1996 a las 06.30 horas de la mañana se produjo un nuevo deslizamiento de una capa de nieve acumulada en la falda de la colina ubicada en la parte trasera del edificio Sarrios. La nieve penetró por las ventanas hacia el interior de los apartamentos y arrasó puertas y tabiques de los mismos, derribando el porche de acceso de la puerta trasera e introduciéndose en el vestíbulo y escalera comunitaria, y penetró igualmente por los huecos de los ascensores y montacargas, arrancando puertas e instalaciones y saliendo, por último, por las diferentes plantas de la escalera situadas en la fachada principal. Cualquiera que desee profundizar en este tema no tiene más que hacer una búsqueda en internet, y ver los aludes que desde estos años han afectado a la carretera, a vehículos, al parking de la estación o a las instalaciones eléctricas. No exagero.

Se inició una larga batalla judicial entre el concesionario y el Gobierno de Aragón, que finalizaría con el reconocimiento judicial de la improcedencia de la suspensión del plan parcial. A raíz de esa resolución judicial, el 27 de mayo de 2009 se firma un convenio urbanístico entre el Gobierno de Aragón, el Ayuntamiento de Jaca (en cuyos terrenos se encuentra Astún) y el concesionario (EIVASA), por el que se redujo la superficie edificable de la concesión originaria, pero manteniendo cifras todavía propias del boom inmobiliario: 68 hectáreas, de las que 51 van destinadas a uso residencial, 11 a uso hotelero y 6 a terciario y comercial. Hay que destacar el año del convenio, 2009, por ser aquél en el que empezaron a sentirse profundamente los efectos de la crisis económica que estalló un año antes y que tuvo su origen en una burbuja inmobiliario-financiera. Es también un año en el que la conciencia social sobre el medio ambiente y sobre los abusos del hormigón comienzan a extenderse entre la sociedad junto con los efectos de la crisis.

Unos años antes, en plena burbuja inmobiliaria, suceden dos hechos significativos. Por un lado, en 2002 nace el grupo Aramon, sociedad participada al cincuenta por ciento por el Gobierno de Aragón y por Ibercaja; y que actúa en base a un modelo que es ofrecer convenios urbanísticos para financiar sus inversiones con las plusvalías urbanísticas.

Por otra parte, el Boletín Oficial de Aragón de 27 de noviembre de 2006 publica el Decreto 223/2006, de 7 de noviembre, del Gobierno de Aragón, por el que se inicia el procedimiento de aprobación del Plan de Ordenación de los Recursos Naturales (PORN) de Anayet-Partacua y se crea un consejo consultivo y de participación. En este consejo la Federación Aragonesa de Montañismo (FAM) de aquellos años desempeñó un papel relevante. Pero tras un intenso trabajo los esfuerzos no fructificaron en una aprobación definitiva del Parque Natural del Anayet. Alguna extraña parálisis afectó al gobierno autonómico de entonces, que debía impulsar su tramitación, como ha afectado a los sucesivos gobiernos que le han sucedido hasta la fecha. Una parálisis que no impidió la aprobación de la Ley 6/2014, de 26 de junio, por la que se modificó la Ley 6/1998, de 19 de mayo, de Espacios Naturales Protegidos de Aragón. Dicha ley introdujo un plazo de aprobación de los PORN de 2 años, a contar desde la orden de inicio, plazo que no se contemplaba en la normativa anterior y que deberían cumplir únicamente los futuros PORN.

La pugna entre Astún y el Gobierno de Aragón, ahora con Aramon como aliado, continuaba. En 2014 EIVASA (Astún) demandó a Aramon por competencia desleal en la recepción de ayudas públicas, siendo archivada la denuncia por falta de competencia del Juzgado de lo Mercantil. Al año siguiente, la misma empresa interpuso recurso contencioso administrativo contra la Orden de 22 de mayo de 2015, del Consejero de Obras Públicas, Urbanismo, Vivienda y Transportes del Gobierno de Aragón, en relación con la conservación y mantenimiento del vial de acceso a la estación, sobre los cuales nada preveía la concesión ni el convenio, y que está afectado por un grave riesgo de aludes. Tras la sentencia 70/2022 del Tribunal Superior de Justicia de Aragón, que resuelve la cuestión, los impuestos de todos los aragoneses costearán el mantenimiento del vial de acceso a los párquines y alojamientos, incluidas las costosas infraestructuras antialudes que ya han comenzado a ejecutarse por el Gobierno de Aragón, ahora sí, con inusitada diligencia. Recordemos que el año pasado se anunció una nueva urbanización inmobiliaria en suelo público en Astún, con más de 400 apartamentos y que en julio de 2022 se firmó un convenio con el Gobierno de Aragón para destinar 2,7 millones de euros a sistemas de prevención de aludes, que permitan las nuevas promociones inmobiliarias, y que se distribuirán en los presupuestos de 2023 a 2026 a razón de 400.000 euros en 2023, 776.000 euros en 2024, 637.000 en 2025 y 886.000 en 2026. Lo triste es que estas obras antialudes llevaban reclamándose desde hace tiempo por los evidentes peligros existentes, y el riesgo que venían suponiendo año tras año a los esquiadores, visitantes y trabajadores de la estación. ¿No será más importante acometer y finalizar cuanto antes estas infraestructuras que salvan vidas, que otros proyectos que contempla el Plan Pirineos?

Del 2015 a esta parte se acortan los inviernos y se alargan los veranos. En otros sistemas montañosos se cierran centros invernales que no tienen la altitud adecuada. Los costes de explotación de las estaciones se incrementan, sin que puedan hacerlo en igual proporción los precios de los forfaits. Las grandes estaciones de esquí de España libran una batalla por hacerse con la mayor parte de una tarta que saben que no va a crecer, y que para mantener, curiosamente, necesitan publicitar continuas ampliaciones de su “dominio esquiable”, en una absurda huida hacia adelante. Ante este panorama, ¿no serán las plusvalías urbanísticas las que expliquen la urgencia de ampliaciones en algunas estaciones de esquí?

En abril de 2016 el grupo de empresarios aragoneses Ibernieve compra el 76% de las acciones de la estación de esquí de Candanchú, por un importe aproximado de unos dos millones de euros, a Explotaciones Turísticas de Candanchú (Etuksa), sociedad declarada en concurso de acreedores desde noviembre de 2012.  Ibernieve es una sociedad empresarial formada por varias familias aragonesas, que se creó con el objetivo de salvar la estación de esquí más antigua del país y una de las más emblemáticas del Pirineo. A priori una idea a apoyar y necesaria. Se traslada ante los medios de comunicación que su deseo era conseguir el relanzamiento de las dos estaciones del valle del Aragón, y la creación de un espacio único para la nieve en el Pirineo aragonés, que convertiría a la zona en la mejor para la práctica del esquí en España y en una de las mejores de Europa. Mensaje que es fácilmente comprado por quienes ilusamente creen que van a llover millones de euros en el territorio. Pero para eso hacen falta, además de inversiones, lo más importante: la nieve y las altitudes que otras cordilleras tienen.

Así llegamos por fin al 2022, año en el que se ofrece el maná de los fondos europeos Next Generation para proyectos de sostenibilidad turística. Los proyectos de la unión de las estaciones de esquí de Candanchú, Astún y Formigal recibirían ese maná y para el resto de proyectos quedaría el maní. Tras medio siglo de desencuentros, los antiguos competidores han tornado en unida terna (Candanchú, Astún y Aramón) en busca de un objetivo común: financiar sus inversiones con el dinero público de los fondos Next Generation, unos fondos que conllevan el compromiso de sus promotores de no causar un daño significativo al medio ambiente. Es de suponer que las promociones inmobiliarias que surjan tras la unión de las estaciones, si ésta se produce, no contemplarán un generoso porcentaje de viviendas destinadas al alquiler social. Ellos, más que nadie, conocen una curiosa ley natural: por mucho que el hormigón fluya hacia arriba, el dinero no acaba fluyendo hacia abajo. Al igual que tampoco van a permitir que nada, ni nadie, se interponga en su camino.

Ante esa amenaza a los valores naturales que motivaron la aprobación inicial del PORN del Anayet-Partacua en 2006, el Director General de Medio Natural, Diego Bayona, retoma en enero de 2023 la constitución del consejo consultivo de este PORN. En contrapartida a principios de febrero de 2023, el Consejero de Agricultura, Ganadería y Medio Ambiente, Joaquín Olona, declara a la prensa que con base en un informe jurídico, cuyo contenido y autoría no es puesto inicialmente a disposición pública, “el PORN está caducado, y que la legislación vigente en estos momentos sobre la materia establece un plazo máximo de 2 años desde que se ordena el inicio de elaboración de un PORN hasta que se aprueba”. Sin embargo, tanto la Disposición Transitoria Segunda de la Ley 30/1992 de 26 de noviembre, aplicable al procedimiento de aprobación del PORN del Anayet-Partacua, como la vigente ley 39/2015, de 1 de octubre, del Procedimiento Administrativo Común de las Administraciones Públicas, recogen el “principio de unidad de procedimiento” conforme al cual “a los procedimientos ya iniciados antes de la entrada en vigor de la Ley no les será de aplicación la misma, rigiéndose por la normativa anterior”. Luego el PORN no ha caducado, y el Decreto 223/2006, de 7 de noviembre, del Gobierno de Aragón, por el que se inicia el procedimiento de aprobación del Plan de Ordenación de los Recursos Naturales de Anayet-Partacua, continúa teniendo plena vigencia. Su artículo 4, que regula las actividades, actuaciones y proyectos sujetos a informe, establece lo siguiente: “Durante la tramitación de este Plan, no podrán realizarse actos que supongan una transformación sensible de la realidad física y biológica, que pueda llegar a hacer imposible o dificultar de forma importante la consecución de los objetivos del mismo”.

En ese caldeado mes de febrero de 2023 la Junta Directiva de la Federación Española de Deportes de Montaña y Escalada (FEDME) se manifiesta por unanimidad, al igual que otros importantes colectivos sociales y científicos, a favor de la reactivación de la propuesta del Parque Natural de Anayet, y rechaza la instalación de un telecabina a lo largo de Canal Roya para unir territorios esquiables de las estaciones de Astún y Formigal, por el daño significativo que va a suponer para el medio ambiente. La FEDME ya se pronunció en este mismo sentido en 2009, cuando apostó por la Declaración del Parque Natural de Anayet, una postura que no ha variado en absoluto hasta ahora. En aquel entonces también lo hizo la Federación Aragonesa de Montañismo (FAM), sin embargo, ahora no lo hace; sus dirigentes actuales saben muy bien que las subvenciones que recibe y ejecutan algunas empresas tienen un precio que se llama “silencio”, e implican la renuncia a una actividad que figura en sus propios estatutos: “las actividades y trabajos destinados a la protección y defensa del medio natural y al estudio y conservación del suelo, la fauna, la flora y el patrimonio natural, paisajístico y arquitectónico”. Justamente cuando son más necesarias que nunca esa voz y esa actividad.

La FEDME es coherente y valiente, aunque para algunos no sea “políticamente correcta”, y adoptar esa postura tiene sus riesgos y consecuencias. En 2024 no se han podido celebrar en Aragón los Campeonatos de España, de una especialidad olímpica como es el esquí de montaña, en las estaciones de Aramon Cerler y Aramon Panticosa, donde estaban inicialmente previstos. “Los motivos son por decisión empresarial, no tenemos ninguna motivación en hacerla” alegan. Tampoco los que se iban a celebrar en la estación de Candanchú del grupo Ibernieve. Sin embargo, no hay problema en celebrar los Campeonatos de Aragón con la FAM. Por lo visto aquí si hay motivación empresarial. ¿Por qué se celebran los campeonatos aragoneses de la FAM y no se hacen los campeonatos nacionales de la FEDME?

La organización de estas pruebas nacionales es indispensable para poder organizar en el futuro en Aragón competiciones internacionales. Campeonatos y Copas del Mundo y de Europa, como las que se han venido celebrando en la estación catalana de Boí Taüll, y que además de promocionar esta especialidad olímpica generan un impacto socioeconómico importante. El impacto económico total del Campeonato de Europa celebrado en Boí Taüll en 2022 fue de 862.500 € y supuso 200 puestos de trabajo. El impacto económico total del Campeonato del Mundo celebrado en Boí Taüll en 2023 fue de 1.587.000 € y conllevó 242 puestos de trabajo en la Vall de Boí. ¿Cómo podemos renunciar a estos beneficios económicos y sociales en Aragón?

Desde la FEDME se intentó hacerles ver el error y la injusticia que se estaba cometiendo con el deporte aragonés y con los territorios afectados. Se mantuvieron reuniones con la Directora General de Deportes y con el Consejero de Hacienda y Administración Pública. Lamentablemente no se consiguió revertir la situación, y lo que es peor, se mintió en las Cortes de Aragón ante las preguntas que formuló la oposición en relación con este asunto. Cuando se dan las respuestas a las interpelaciones se contesta que estas pruebas no se han podido celebrar, “porque el presidente de la FEDME se negó a cambiar las fechas”, algo absolutamente falso. La voluntad de la FEDME, y de los dos clubes aragoneses que querían organizar estas pruebas (Montañeros de Aragón de Barbastro y el Club de Montaña Pirineos de Zaragoza) ha sido de máxima colaboración. En Aragón no ha existido ni esa opción, mientras que en las otras estaciones españolas con las que se han tenido que organizar urgentemente estas pruebas (Baqueira Beret y Sierra Nevada) el entendimiento desde el principio ha sido total, y si se han tenido que cambiar las fechas propuestas, así se ha hecho. La “excusa” que ponen nuestros gobernantes es que “se limitan a trasladar una información de una sociedad en la que no son mayoritarios

¿Quiénes mandan en Aragón? Cuando se decide no colaborar en la organización unas pruebas olímpicas de esquí de montaña, no lo hacen guiados por un criterio de rentabilidad comercial. ¿No será que el enemigo de mi plusvalía es mi enemigo? Cuando el Gobierno de Aragón consiente tal decisión, alegando una autonomía de gestión de sus consejeros en el Consejo de Administración de Aramon, no exigida por ley, está incumpliendo dos obligaciones que sí le vienen impuestas por ley: la de velar por la promoción de todos los deportes y la de hacer valer los intereses generales en aquellas empresas en las que participa.

No, no somos “ecologetas” ni “ecologistas de salón”, como algunos se empeñan en calificarnos peyorativamente en un afán por desprestigiarnos, quienes nos hemos opuesto a la unión de estaciones con unos fondos europeos, que exigían no causar un daño significativo al medio ambiente.

Y no, no tengo nada contra las estaciones de esquí, ni contra Aramón. Todo lo contrario. Lo que propongo es estaciones de esquí donde prime la seguridad y la calidad. No la cantidad. Adaptar el modelo actual de esquí a la situación actual. Estaciones de esquí que se reinventan y adaptan al escenario climático actual. Y no hablo de “cambio climático”, sino de la simple constatación de los días de nieve anuales y cómo la altitud media de la línea de nieve está cada vez más alta.

Llevo toda mi vida ligada a la montaña y las estaciones de esquí. Amo la montaña, vivo en ella, la conozco, la practico y es mi vida. He pasado mucho tiempo enseñando y compitiendo por todo el mundo en esquí alpino, esquí de fondo, esquí de montaña y en biathlon. He intentado contribuir a la seguridad en los centros invernales, proponiendo iniciativas como una Ley de Seguridad del Esquí en el Consejo Superior de Deportes, y ha sido inútil.  Iniciativa que personalmente promoví como consecuencia de la muerte de una niña de 8 años, víctima de un alud de nieve en una pista de esquí abierta en Formigal. He elaborado periciales cuando se me ha solicitado, tanto por parte de esquiadores accidentados, como por parte del propio Aramon, defendiendo e intentando ser siempre imparcial en todos los casos; aunque en alguna ocasión haya supuesto una condena para Aramon y en otras su absolución, porque el ser independiente, tratar de obrar con justicia, y defender los derechos de los más débiles, es lo que tiene.

Sí, sí somos personas que apoyamos el turismo invernal y a las estaciones de esquí, y que también queremos traer riqueza a nuestros valles; pero que luchamos porque el dinero público se utilice de otra forma y para otras necesidades más urgentes para los que aquí vivimos.

Somos montañeros y montañeses, algunos científicos de prestigio, y todos amantes de la naturaleza, que conocemos nuestros territorios y que los amamos. Personas que vivimos aquí y que queremos que nuestros descendientes puedan seguir viviendo en unos territorios con graves problemas que solucionar. Personas que no estamos en contra de las estaciones de esquí y que queremos proponer otras alternativas que traigan riqueza a nuestros valles.

El mismo Colegio de Geógrafos de Aragón entiende que hay una clara ineficiencia e ineficacia estructural en el objeto de la propuesta del Proyecto de Interés General de Aragón “Unión de los Valles de Tena y del Aragón a través de las estaciones de esquí de Formigal y Astún” que hace insostenible el proyecto por sí mismo, sea cual sea su fuente de financiación económica. De hecho, considera que el proyecto implica un impacto ambiental y socioeconómico negativo sobre el territorio que contraviene el criterio de los Fondos de no causar perjuicio significativo sobre el medio ni gasto en proyectos no sostenibles.

Especialmente significativas son las conclusiones, donde el Colegio de Geógrafos en Aragón advierte la necesidad de entender que el turismo de nieve no es el único modelo ni modo de vida de los espacios de montaña y que el turismo de montaña debe adaptarse en base a realidades científicas demostradas y no de análisis poco fundados de mercados futuros. Por ello, “hay que estudiar y decidir cuál es el modelo territorial a corto plazo por el que se apuesta en el espacio geográfico aragonés.”

Dejo unas reflexiones finales y preguntas a contestar. Con ánimo constructivo e intentando ir más allá de donde algunos nos quieren hacer poner el foco.

  • Siguen existiendo problemas estructurales muy graves como el acceso a la vivienda, la dignificación/profesionalización de los trabajadores de las estaciones, UVI móvil en Jaca, garantizar la continuidad de los Puntos de Atención Continuada (PAC) de Escarrilla y Canfranc, o el dimensionamiento adecuado de la prestación sanitaria en los momentos que las estaciones de esquí reciben una gran afluencia de público. ¿Qué les parece a los que nos visitan, a los que tienen segundas residencias en este valle, que cuando estén aquí un familiar fallezca porque no se dispone de una UVI móvil? Nosotros ese riesgo lo corremos, y por desgracia lo sufrimos, día a día. Los habitantes del Pirineo también existimos.
  • Son necesarias antes mejorasen las propias estaciones, modernización de remontes, producción de nieve y servicios, así como plantas depuradoras de aguas residuales. La propuesta actual no mejora la calidad de la oferta. El Plan Pirineos avanza algo en ello, pero no es suficiente, y debe ir acompañado de estudios serios y sin sesgos. La desaparición de acuíferos en algunas zonas de España mal gestionadas es una realidad. Los caudales ecológicos de los lugares de donde se toma el agua para fabricar nieve deben garantizarse.
  • No hay un análisis previo de la sostenibilidad y capacidad de carga para los nuevos visitantes y nuevos habitantes en el Valle de Astún (depuración de aguas, aparcamientos, servicios, etc.) Es indispensable antes de crear infraestructuras sobredimensionadas para la capacidad del territorio. ¿Apostamos por la cantidad de la oferta o por la calidad de dicha oferta?
  • Cualquier día bueno de la temporada los accesos a pistas y las escasa zonas de aparcamiento están sobresaturados. Ya no es solo que haya retenciones y caravanas interminables, sino que no hay suficientes espacios para aparcar ni en Astún ni en Candanchú. ¿Cómo se piensa solucionar si se pretenden traer como se dice muchos más esquiadores?
  • Se habla mucho de que aquí ponemos inconvenientes a las ampliaciones cuando no se hace con otras estaciones. Creo que se demuestra un auténtico desconocimiento con esa afirmación. Cualquiera que se moleste en comprobarlo se dará cuenta que no es así.
  • Todas las ampliaciones en otros centros invernales conllevan una mejora en las plazas de aparcamientos. ¿Se van a abrir aparcamientos en la entrada de la Canal Roya o en otros valles como ha llevado parejo las ampliaciones de Baqueira Beret? ¿Se van a hacer aparcamientos subterráneos de varias plantas como en Sierra Nevada?
  • Cuando Baqueira Beret presentópor ejemplo en el Ayuntamiento del Alto Arán el proyecto de construcción de un nuevo sector para su dominio esquiable en la zona del Puerto de la Bonaigua con la estación de Peülla, ya incluía una zona de servicios, un parking con 700 plazas, 8 remontes y 12 pistas de diferentes niveles. En 1988 se amplió el área esquiable de Baqueira con la apertura de la nueva zona de Argulls, dotada con tres telesillas triplaza que dan acceso a 150 hectáreas de superficie esquiable. En el 2000, se puso en marcha el telesilla cuatriplaza desembragable «Blanhiblar» y el telesquí «Costarjàs» en Beret, abriendo un inmenso dominio esquiable fuera pistas. El nuevo telesilla «Dera Mina» a Argulls dio acceso a varias palas y «couloirs» para esquiadores expertos. En total se abrieron 100 hectáreas más de dominio esquiable. Son solo algunos de los muchos ejemplos. ¿Qué dominio esquiable y cuantas pistas van a suponer la unión de Astún y Aramon Formigal?
  • Y cuando el famoso telecabina se tenga que cerrar por viento y mal tiempo¿por dónde y cómo se va a evacuar a todos esos miles de esquiadores que tienen sus coches en un valle y no tienen posibilidad de retorno? ¿Qué sucedió en Aramon Panticosa el día 3 de enero de 2013? Más de 1.400 personas quedaron aisladas en la parte alta de la estación a casi 1.900 m de altura debido a las fuertes rachas de viento, que impedían poner en marcha los remontes para bajarlos a la base de la estación. Fueron horas de incertidumbre y 24 horas de evacuación de los esquiadores atrapados. Afortunadamente no hubo que lamentar daños personales, pero en junio de 2014, deprisa y corriendo hubo que construir la pista de evacuación Estrimal que se inauguró aquella misma temporada. Fue un triste ejemplo de qué se prioriza en la planificación. ¿No se analizó este riesgo previamente?
  • Sabiendo que la protección mediante desencadenamiento de aludes no es la mejor solución si debajo hay una carretera y viviendas ¿Cuál es la mejor protección frente al riesgo de aludes de la carretera del Valle de Astún y para las zonas urbanas actuales y futuras?
  • Sigue sin resolverse la accesibilidad al Pirineo aragonés y a las estaciones de esquí desde el fondo de los valles (Jaca a Candanchú y/o Astún; Valle de Tena a Formigal y/o Panticosa). Son problemas muy actuales, y sin abordarse adecuadamente. ¿Cuántos años llevamos con las obras en Monrepós? ¿Qué obras hay que acometer antes de abordar uniones en el entorno de las estaciones de esquí?
  • La demanda actual del mercado del esquí, y que responde a una estrategia de marketing que debería cambiarse, se puede afrontar con otros modelos de marketing y accesibilidad. Por ejemplo, manteniendo una oferta conjunta del mismo dominio esquiable actual mediante la suma de los km. de todas las estaciones, un día para un valle otro día para otro valle, con ofertas diarias de más de 100 km.
  • Hay otros modelos posibles que convivan con la transición/evolución del modelo único de la nieve, mediante la diversificación/especialización en otras maneras de disfrutar la montaña (BTT, senderismo, actividades invernales fuera de pista, esquí de montaña, raquetas, etc.); con más seguridad de nieve y una estación más larga durante el año (noviembre-mayo). La comarca del Sobrarbe es buen ejemplo de ello. ¿Quiénes han elaborado el Plan Pirineos? ¿Qué actores del territorio, qué federaciones deportivas han participado en el mismo?
  • Desde el Gobierno aragonés se subraya que la superficie que ocupan las actuales estaciones de esquí, sumando los posibles proyectos de ampliación de espacios, supone solo el 0,3% del Pirineo aragonés. Convendría hacer la lectura de otro modo y también tener clara cuál es la escala de los Alpes y cuál la de los Pirineos. En cualquier caso, el Parque Nacional de los Pirineos franceses, y que comparte 15 km de frontera con el de Ordesa, en el 100% de su extensión incluye estaciones de esquí y espacios nórdicos. Tal vez deberíamos cambiar la mentalidad. Se trata de tener clara cuál es la prioridad y, teniendo eso claro y asumido, podemos avanzar en ampliaciones de estaciones u otros proyectos, como estaciones de esquí de montaña o estaciones de deportes de montaña como desde la FEDME estamos impulsando.
  • Aragón, “país de montañas”, pese a su gran diversidad, sus singularidades y riquezas paisajistas, no es precisamente la comunidad que más protege estos territorios que necesitan una especial protección. Estamos a la cola. Basta analizar la superficie total de espacios naturales protegidos. Aragón es la última con un 3,5% de su territorio (ver Fuente: MINTECO). Un Parque Nacional genera anualmente más economía sostenible y riqueza en el territorio que la de una estación de esquí y con menor inversión de dinero público. ¿No será mejor cambiar el modelo? ¿El modelo va a seguir siendo utilizar el dinero público, en monte público, para una promoción inmobiliaria y beneficio privado?
Mapa de Espacios Naturales Protegidos en España (Península)
Espacios Naturales Protegidos en España (Península). Fuente: Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MINTECO)

Como recoge la Asamblea General de Naciones Unidas en su resolución 41/128, de 4 de diciembre de 1986, en su Declaración sobre el derecho al desarrollo en su primer artículo: El derecho al desarrollo es un derecho humano inalienable en virtud del cual todo ser humano y todos los pueblos están facultados para participar en un desarrollo económico, social, cultural y político en el que puedan realizarse plenamente todos los derechos humanos y libertades fundamentales, a contribuir a ese desarrollo y a disfrutar del él.

Pero también Naciones Unidas es clara cuando dice que todas las personas tienen el derecho a disfrutar de un medio ambiente sin riesgos, limpio, saludable y sostenible. Es un derecho humano independiente, pero al mismo tiempo de vital importancia para el disfrute de otros derechos, dada su estrecha relación con el derecho a la vida, con el respeto de la dignidad humana y con la preservación de la naturaleza y ecosistemas.

Como montañero y presidente de la Federación Española de Deportes de Montaña y Escalada, tengo claro el deber de promocionar un esquí de montaña olímpico dentro de los centros invernales, pero igualmente que la defensa del medio ambiente es un deber inexcusable, y que la Naturaleza también tiene sus derechos.

Como montañés, aragonés y jaqués, quiero a mi tierra, y trabajo por generar riqueza en estos territorios, pero debo denunciar las carencias básicas que sufrimos y los problemas que nos amenazan. Soy consciente de que esta actitud tiene consecuencias personales, y por desgracia ya las estoy sufriendo, pero luchar por un mundo mejor y más justo es un ideal que merece la pena.

Por ello, quedo a disposición de nuestros gobernantes, y de los propietarios y gestores de las estaciones de esquí, para trabajar conjuntamente en este marco y hacer realidad los sueños que llevamos años intentando conseguir. Para trabajar por un desarrollo sostenible en este país de montañas que debemos conservar para las próximas generaciones.

Alberto Ayora